domingo, 21 de marzo de 2021

LA ESPIRITUALIDAD DE FOUCAULT NO ES ESPIRITUALISTA

 


 

Escrito por Luis Roca Jusmet

Christian Jambet publica un artículo en el libro que recogerá las intervenciones del Encuentro que tuvo lugar en París en 1988 como homenaje a Michel Foucault que titula " Constitución del sujeto y práctica espiritual". Jambet es un filósofo experto en islamismo iraní, discípulo de Henri Corbin. Ambos comparten con Foucault una atmósfera intelectual que dura tres generaciones. Foucault es de la generación posterior a Corbin y la anterior anterior a Jambet. Henri Corbin fue en su juventud traductor de Heidegger ( una de las influencias filosóficas importantes que tuvo Foucault) y formaba parte, con Lacan (cuya relación con Foucault también fue, aunque polémica, importante ) de los que asistían a los cursos de Kojève sobre Hegel. Jambet, por su parte, estuvo influenciado por Lacan y Althusser ( que tuvo también, como sabemos, una influencia directa sobre Foucault ) y formó parte de la dirección del grupo maoista “Gauche Proletarienne”, que a principios de los setenta compartió algunas batallas políoticas con Foucault). 

 Christian Jambet escribe un sugerente artículo que conduce a una conclusión errónea. La argumentación de Jambet se basa en un supuesto paralelismo entre Foucault y Corbin, entre la espiritualidad que defiende el primero en su última época y la espiritualidad del islamismo iraniano que defiende el segundo. Aquí quiere ver también un vínculo que lleva a Foucault a apoyar la revuelta iraní. En primer lugar sería la crítica a lo que llama naturalismo y a lo que llama historicismo ( que en realidad es el marxismo). Contra el naturalismo Jambet defiende, la historicidad de las construcciones y problematizaciones humanas ( religión, espiritualidad, sexualidad ) y contra el historicismo en carácter autónomo de dichas problemáticas, que no podemos entender como una simple superestructura de una estructura económica. A favor de la construcción de un sujeto ético que se constituye simultáneamente a su objeto a través de las prácticas discursivas y no discursivas. Hasta aquí de acuerdo con Foucault. Pero en desacuerdo cuando busca en el trabajo de construcción del sujeto ético un paralelismo con el aristotelismo que es la base filosófica del islamismo iraní : aquí la materia sería el individuo y la forma este trabajo de construcción del sujeto. Y mucho menos podemos seguirle cuando considera que podemos considerar similares el trabajo ascético de las escuelas helenístico-romanas que reivindica Foucault y el de la espiritualidad del sufismo ligado a la espiritualidad iraní. Entre otras cosas porque, como Michel Foucault deja muy claro en múltiples ocasiones, para Foucault el sujeto ético se construye, no se descubre, como para el sufismo, sino que se construye. Foucault nunca puede relacionarse con el un espiritualismo animista, sea cristiano o sufí.

 




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